SÍNDROME DEL OCASO

SÍNDROME DEL OCASO

noviembre 22 2018
Son síntomas neuropsiquiátricos (SNP) que se presentan en un 66% de pacientes con demencia y hasta en un 20% en pacientes con Alzheimer; se dan al final de la tarde e inicio de la noche e incluyen ansiedad, agitación, agresión, vagabundeo, resistencia, alucinaciones, etc. Se describe empeoramiento de síntomas cognitivos y confusión, haciendo difícil diferenciarlo de un delirio. Aún no hay criterios estandarizados de diagnóstico.

 

Este síndrome es causa frecuente de institucionalización, presenta una carga social y económica significativa en términos de hospitalización recurrente y su estancia prolongada, además de deterioro funcional. Hay una relación entre su aparición y el estrés de cuidadores de pacientes con Alzheimer.

 

No está claro el mecanismo por el que se produce, la concepción actual es que se trata de un fenómeno multifactorial, asociado a:

 

Desde lo neurobiológico, hay evidencias de que la alteración del ritmo circadiano (vigilia-sueño) tiene un papel primordial. Esto se origina por daño del núcleo encargado de este ritmo, que sobreviene por envejecimiento o por enfermedad neurodegenerativa.

 

Un componente importante de la regulación del ritmo circadiano, es la melatonina, que está asociada a la oscuridad, pero cuya producción y liberación es controlada por el núcleo en mención.

 

Desde lo fisiológico: Al hambre, cansancio, necesidades físicas o psicológicas no satisfechas, cambios circadianos en glucosa en sangre o en presión arterial y en la temperatura corporal.

 

Desde lo ambiental: A factores como ba ja exposición a la luz y sobre-estimulación ambiental.

 

Desde lo médico: A trastornos del sueño, del estado de ánimo, privación sensorial, dolor y uso de algunos fármacos antidepresivos, hipnóticos o antipsicóticos.

 

El enfoque clínico debe ser multidimensional, prestando atención a elementos subyacentes que se puedan tratar, pero la fluctuación de los síntomas y su heterogeneidad, hacen difícil su reconocimiento y manejo.

 

Dentro de las intervenciones farmacológicas, está el uso de melatonina, aunque no es concluyente.

 

En las no farmacológicas están particularmente las enfocadas al control de los factores ambientales al final de la tarde, como la exposición a la luz del día, a una transición gradual de la natural a la artificial y a la disminución del ruido y estímulos visuales. La musicoterapia y aromaterapia, han demostrado efectividad en su control.

 

En conclusión, este síndrome es una manifestación importante en las personas mayores con demencia, es un desafío para los equipos asistenciales; conocer más de su fisiopatología y sus complejas relaciones, mejorará el bienestar de nuestros pacientes y cuidadores.