Aspectos a tener en cuenta ante el riesgo de caídas en el adulto mayor

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la caída como “la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipita al individuo al suelo en contra de su voluntad”. Excluye caer contra el mobiliario, las paredes y otras estructuras.

Por lo regular, en una sola caída la causa generalmente es extrínseca y obvia (por ejemplo, deslizarse en el piso húmedo) y no requiere una evaluación detallada. Las que implican mayores problemas son las caídas recurrentes, que se definen como “la presencia de dos o más caídas en un año o aquellas que requirieron atención en el servicio de urgencias”.

Las caídas son consideradas un problema de salud pública en el ámbito mundial.

 

ESTADÍSTICAS

  • Las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales o no intencionales.
  • Los mayores de 65 años son quienes sufren más caídas mortales.
  • Se ha documentado que hasta el 63% de los ancianos institucionalizados en servicios de cuidado crónico ha sufrido al menos una caída en el último año. A mayor edad, mayor riesgo.
  • El lugar en donde más frecuentemente ocurren las caídas es en la alcoba y en el baño (55%), seguido de áreas comunes (30%). El resto ocurre fuera de la institución.
  • Las mujeres mayores caen más que los hombres.
  • Una vez un anciano cae, se considera que alrededor de la mitad presentará otra caída en el año siguiente.
  • Las estrategias de prevención de caídas son diferentes para las personas mayores que viven en instituciones, de aquellas que viven en la comunidad.
  • Las estrategias para los que viven en instituciones, son multifactoriales e individualizadas.
  • Las caídas son la principal causa de fractura de cadera en el anciano. Hasta el 90% de fracturas se deben a caídas accidentales.
  • Alrededor del 5% de los ancianos que caen requieren hospitalización.

 

FACTORES DE RIESGO

Las caídas son el resultado de la interacción entre:

  • La estructura física del individuo: el osteomuscular, los sentidos (vestibular y somático), el sistema nervioso central.
  • El nivel de funcionamiento: balance y marcha, tiempo de reacción, función cognitiva.
  • La conducta: actitud frente a actividades
  • El medio ambiente: superficies, iluminación, objetos, movimiento.

 

Se han identificado los siguientes factores de riesgo para caídas:

  • Edad mayor a 80 años
  • Sexo femenino
  • Debilidad muscular
  • Alteraciones del equilibrio
  • Alteraciones de la marcha
  • Discapacidad en actividades de la vida diaria
  • Vértigo, mareo
  • Enfermedades crónicas como osteoartritis
  • Problemas visuales
  • Depresión
  • Deterioro cognitivo
  • Caídas previas
  • Polifarmacia
  • Calzado inadecuado
  • Sedentarismo
  • Comportamientos de riesgo
  • Ausencia de rampas, barras de apoyo y pasamanos
  • Mala iluminación
  • Superficie irregular o deslizante
  • Obstáculos
  • Consumo de alcohol|

Adulto Mayor

 

PREVENCIÓN

  • En la persona mayor es importante potenciar la fuerza muscular y movilidad articular, reeducar aquellos aspectos de la marcha y del equilibrio que puedan estar alterados
  • Mantener una vida activa permitiendo al anciano participar en el mayor número posible de actividades de la vida diaria, ya que implican un gran número de movimientos coordinados en los que participa el equilibrio y otros componentes imprescindibles en la marcha.
  • Dar paseos diarios evitando sobreesfuerzos. Realizar descansos y observar e informar todos los cambios que se produzcan: alteraciones del equilibrio, marcha, dificultades en el terreno, disnea, sudoración, taquicardia, mareos, etc.
  • Uso de calzado cómodo que sujete bien el pie y sin mucho tacón.
  • Realizar los cambios de postura despacio, permaneciendo en la nueva posición unos segundos para evitar mareos o desequilibrios.
  • Se debe caminar erguido, impidiendo que se mire los pies; pero poniendo atención a posibles obstáculos que podamos encontrar en el suelo.
  • Hay que tomarse el tiempo necesario. Los ancianos reaccionan con más lentitud que el adulto joven: que se tome su tiempo, evitar empujarle o tirar de él.

 

 

 

  • Si hay demencia:
    • Si existe agitación psicomotriz, debemos evitar las sujeciones, excepto en caso de emergencia, y siempre supervisadas por médico. Dar paseos hablándole con voz tranquila.
    • Si tiene tendencia a deambular y su marcha es buena y estable, puede caminar en un circuito cerrado.
    • Una luz encendida durante la noche le puede permitir deambular sin tropezar y orientarse con más facilidad.
  • Si hay hemiplejía:
    • Si el anciano necesita ayuda de otra persona para caminar, esta lo hará desde su lado afectado.
    • Para subir escaleras, primero el miembro sano; para bajarlas, primero el miembro afectado.
  • Si hay patología osteomuscular:
    • El uso de una ayuda técnica adecuada mejora la marcha, al servir como descarga y dar una mayor seguridad.
    • Para subir escaleras, primero se sube la pierna sana, y para bajar, se baja primero la pierna afectada, poniendo ambos miembros en el mismo escalón y sujetándose al pasamanos.
  • Si hay patología cardiovascular:
    • Evitar levantarse bruscamente cuando se está acostado, permaneciendo sentado unos segundos para evitar mareos. También debe evitar estar mucho tiempo de pie.
    • Si hay dolor en el pecho no se debe seguir caminando; descanse y pida ayuda.
    • Si hay edema en miembros inferiores, hay que permanecer menos tiempo en pie y descansar con las piernas en alto (el hueco poplíteo debe reposar sobre una superficie para evitar dolor.
    • No caminar al terminar de comer; descansar unos minutos.
  • Valorar el entorno para detectar riesgos.
  • Intervención medica para detectar efectos secundarios de los medicamentos y evitar polimedicación.

 

¿CUÁLES SON LAS PRÁCTICAS SEGURAS MÁS EFICACES PARA EVITAR CAÍDAS DURANTE LA ATENCIÓN?

  • Verificar que la cama esté en posición baja y con el freno puesto, si aplica.
  • Si el residente utiliza silla de ruedas, verificar que tenga el freno puesto durante las transferencias y tenga cinturones de seguridad.
  • Mantener buena iluminación tanto diurna como nocturna.
  • Asegurar que los dispositivos de ayuda estén al alcance del residente (bastones, caminador, gafas, audífonos, etc.)
  • Mantener ordenada y aseada la habitación, retirando todo el material que pueda producir caídas (tapetes, mobiliario, cables, etc.).
  • Evitar deambular cuando el piso esté mojado (respetar señalización).
  • Facilitar acceso al baño y que tenga barras de seguridad.
  • Facilitar acceso en todo momento al timbre de llamada y el teléfono.
  • Informar a los familiares de la conveniencia de acompañamiento o no del residente.
  • Promover el uso de calzado cerrado con suela antideslizante.
  • Mantener al residente sentado en la cama durante unos minutos antes de levantarlo, evitando así sufrir hipotensión ortostática.
  • Educar al residente y cuidadores sobre las normativas y recomendaciones.

 

Adulto Mayor

 

 

Fuentes:

  • Salud del Anciano: valoración. José Fernando Gómez y Carmen Lucía Curcio. 2014.
  • OMS 2018.
  • Manual de especialización para gerocultores y auxiliares geriátricos. Centro de Humanización de la Salud. Cáritas. 2008