ATENCIÓN CENTRADA EN LA PERSONA

Incrementar la seguridad, la calidad y la coordinación de las atenciones en salud, así como la calidad de vida, son objetivos importantes en el cuidado del adulto mayor con enfermedades crónicas o limitaciones funcionales. La “Atención Centrada en la Persona”, ACP, es una propuesta para cumplir estos objetivos asegurando la prioridad de las metas en salud y vida que tienen las personas en relación con su Plan de Atención. El Instituto de Medicina de los Estados Unidos definió la “Atención Centrada en la Persona”, como uno de los seis pilares de la calidad de atención en salud para el siglo XXI, y lo describió como “proporcionar una atención respetuosa y que responda a las preferencias individuales del paciente, a sus necesidades y a sus valores y asegurando que estos orienten todas las decisiones clínicas”. El concepto de dejar que sea la persona la que maneje las decisiones con respecto al cuidado de su salud, ha evolucionado y hoy se considera el “gold standard” para la atención de salud en los Estados Unidos. También ha habido una evolución del concepto, que pasó de “centrado en el paciente” a “centrado en la persona”, abarcando la totalidad de las preferencias y necesidades de la persona, yendo más allá de lo médico o lo clínico. El cuidado centrado en la persona puede ampliar y cambiar el modelo de atención tradicional en el cual el médico y otros, son los que toman las decisiones, por un modelo que apoya las decisiones en el cuidado de la salud y la autonomía individual. Calidad en la atención en salud, con dignidad e independencia.

La ACP persigue promover, mediante los apoyos precisos, que quien la recibe sea capaz de ver minimizada su situación de fragilidad, discapacidad o dependencia y, al tiempo, poder desarrollar al máximo su autonomía personal para seguir desarrollando y controlando su propio proyecto de vida.

a persona se configura así, como referente y motor del proceso de atención; es decir, no se trata de desarrollar las intervenciones profesionales “desde arriba” por mucho que se trate de dar respuestas que la evidencia muestre que son las adecuadas a las necesidades específicas que presente (la discapacidad, la dependencia). Lo que se plantea desde este enfoque es que el plan de apoyos se elabore con la participación activa de la persona, favoreciendo, por un lado, la mayor independencia posible en las actividades de la vida diaria y, por otro, la preservación y estímulo de su autonomía moral para tomar sus propias decisiones y mantener el control de su propia vida.

 

Publicación escrita por:

Doctor Juan Carlos Moreno, Médico de la UPB, especialista en Gerencia Hospitalaria y en Control Organizacional, ambas de la universidad EAFIT, con una trayectoria de 15 años en el ámbito administrativo de la salud. Actualmente Director de Asistencia y Bienestar de Hábitat Adulto Mayor desde hace 2 años y medio.

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