TODO LO QUE DEBES SABER SOBRE LA DEMENCIA

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Es común para el personal de salud y para el público en general, hablar erróneamente de la «demencia senil» como una enfermedad de toda persona anciana. Por lo regular asumen una visión pesimista, tanto del proceso como de la persona que lo padece. La demencia senil no es un diagnóstico. También es un concepto generalizado que la «demencia senil» hace parte del proceso normal del envejecimiento. Solamente entre 5% y el 8% de la población mayor de 65 años, tienen deterioro cognitivo de moderado a severo; y se eleva hasta 20% después de los 80 años. Se deben identificar las causas del deterioro cognitivo puesto que algunas de ellas, si son manejadas en forma oportuna, pueden revertir el proceso y mejorar la calidad de vida del anciano.

 

Hábitat Adulto Mayor

Juan Carlos Moreno – Director de Asistencia y Bienestar Hábitat

 

Definición

La OMS define la demencia como un «síndrome causado por enfermedad cerebral de naturaleza crónica o progresiva en el cual hay una perturbación de múltiples funciones de la corteza cerebral, del cálculo, de la capacidad de aprendizaje, del lenguaje y del juicio, en donde la conciencia no está alterada y los déficits se acompañan de deterioro en el control emocional, conducta social o motivación».

 

La demencia afecta la cognición (procesos que involucran memoria, atención, percepción, pensamiento abstracto, juicio y habilidades para pensar, organizar, aprender y ejecutar acciones con propósitos definidos). Los síntomas siempre llevan consigo un deterioro en la capacidad funcional.

 

Además, muchos pacientes con demencia tienen síntomas neuropsiquiátricos como cambios en el humor, agitación, vagabundeo y violencia. Los síntomas neurológicos que con mayor frecuencia se presentan incluyen trastornos de la marcha, de la continencia (urinaria o fecal), otros hallazgos de focalización y convulsiones.

 

Diagnóstico 

No existe un examen de laboratorio ni de imagenología para hacer el diagnóstico, este es exclusivamente clínico, así, para hacerlo se debe tener en cuenta especialmente la forma de inicio, la progresión, la cronología de los síntomas, el perfil de los déficits, la presencia de síntomas neurológicos, somáticos o conductuales, así como los hallazgos al examen físico. El trastorno suele ser progresivo, aunque no necesariamente irreversible.